
Cartagena de Indias 1683
B2Espanhol26 cartões
Para mais conteúdos, línguas e funcionalidades, descarrega a app móvel na App Store ou no Google Play.
Estaba en el puerto de Cartagena de Indias, y el año era 1683.
Estava no porto de Cartagena das Índias, e o ano era 1683.
El sol ya había salido sobre el mar Caribe.
O sol já tinha nascido sobre o mar das Caraíbas.
El aire olía a sal, madera húmeda y especias. Todo parecía antiguo, pero lleno de vida.
O ar cheirava a sal, madeira húmida e especiarias. Tudo parecia antigo, mas cheio de vida.
Los comerciantes gritaban sus precios mientras descargaban mercancías del último galeón.
Os comerciantes gritavam os seus preços enquanto descarregavam mercadorias do último galeão.
Vi a unos marineros hablando sobre un barco inglés visto cerca de las costas.
Vi alguns marinheiros a falar sobre um navio inglês visto perto das costas.
Un joven vendía cocos en la esquina y me ofreció uno por dos reales.
Um jovem vendia cocos na esquina e ofereceu-me um por dois reais.
Desde lo alto de las murallas, se podía ver el mar y escuchar los sonidos del puerto.
Do alto das muralhas, podia-se ver o mar e ouvir os sons do porto.
Entré a la ciudad por la Boca del Puente, la entrada principal a Cartagena.
Entrei na cidade pela Boca da Ponte, a entrada principal para Cartagena.
En la Plaza de los Coches, los vendedores ofrecían frutas tropicales bajo coloridas sombrillas.
Na Praça dos Coches, os vendedores ofereciam frutas tropicais sob coloridos guarda-sóis.
Una señora en la plaza me dijo que los Zapata organizarían un gran baile esa semana.
Uma senhora na praça disse-me que os Zapata organizariam um grande baile essa semana.
Vi a unos niños corriendo descalzos por la plaza.
Vi algumas crianças a correr descalças pela praça.
La Calle de la Inquisición era estrecha y silenciosa, pero todos evitaban hablar del edificio al final.
A Rua da Inquisição era estreita e silenciosa, mas todos evitavam falar do edifício no final.
Caminé por la Calle del Arzobispado, donde las casas tenían balcones de madera llenos de flores.
Caminhei pela Rua do Arcebispado, onde as casas tinham varandas de madeira cheias de flores.
Doña Teresa Céspedes pasó en su carruaje, cubierta con un velo de encaje blanco.
Dona Teresa Céspedes passou na sua carruagem, coberta com um véu de renda branco.
El doctor Fernández de Madrid pasaba con su capa negra y muchos lo saludaban con respeto.
O doutor Fernández de Madrid passava com a sua capa preta e muitos o saudavam com respeito.
Padre Ignacio, un jesuita muy querido, hablaba con unos niños frente al convento.
Padre Ignacio, um jesuíta muito querido, falava com algumas crianças em frente ao convento.
Un niño me dijo que don Tomás, el panadero, siempre guardaba el mejor pan para los soldados.
Um menino disse-me que o senhor Tomás, o padeiro, sempre guardava o melhor pão para os soldados.
Escuché que don Alonso Valdés recibió noticias de un cargamento de cacao desde Venezuela.
Ouvi que o senhor Alonso Valdés recebeu notícias de um carregamento de cacau da Venezuela.
Decían que don Rodrigo Montenegro quería comprar otra casa cerca de la muralla.
Diziam que o senhor Rodrigo Montenegro queria comprar outra casa perto da muralha.
En la botica, la señora Gómez contaba que su hijo vio un barco francés desde el cerro.
Na botica, a senhora Gómez contava que o seu filho viu um navio francês do monte.
En la taberna, un marinero decía que el joven Blas de Lezo quería embarcarse rumbo a La Habana.
Na taberna, um marinheiro dizia que o jovem Blas de Lezo queria embarcar rumo a Havana.
Pasé por la Plaza de la Aduana, donde los funcionarios caminaban con papeles en la mano y caras serias.
Passei pela Praça da Alfândega, onde os funcionários caminhavam com papéis na mão e caras sérias.
En la Plaza de San Pedro Claver, un grupo de esclavos recién llegados esperaba en silencio bajo el sol.
Na Praça de São Pedro Claver, um grupo de escravos recém-chegados esperava em silêncio sob o sol.
Vi el Castillo de San Felipe a lo lejos, dominando la ciudad desde una colina.
Vi o Castelo de São Felipe ao longe, dominando a cidade desde uma colina.
Al atardecer, la gente caminaba por las murallas para ver el sol hundirse en el mar Caribe.
Ao entardecer, as pessoas caminhavam pelas muralhas para ver o sol afundar-se no mar das Caraíbas.
Cartagena estaba llena de vida, colores y rumores —una ciudad que nunca dormía del todo.
Cartagena estava cheia de vida, cores e rumores —uma cidade que nunca dormia completamente.